IoT no es nueva. Empresas globales han venido hablando de los beneficios de conectar dispositivos a Internet hace ya casi una década. Si la primera ola de Internet era conectar computadoras, y la segunda gente, la tercera, como consecuencia lógica, era conectar cosas. Así nacieron los conceptos de casas y ciudades inteligentes y muchas otras promesas que, si bien se mira, todavía están por llegar.

La inteligencia artificial y IoT han avanzado mucho a nivel del consumidor y si bien nuestras casas no son mucho más inteligentes o tan inteligentes como se esperaba, podemos abrir una puerta a distancia o controlar la temperatura o las luces de varias habitaciones desde una aplicación. Muchas veces su instalación no es todo lo sencilla que se espera, pero Google, Amazon y Apple han dado pasos importantes en esa dirección. Nuestras casas se han abierto a IoT y seguirán haciéndolo en los años por venir.

Pero hay una IoT menos visible y, desde mi unto revista, más importante que es aquella que permite que un cultivo produzca al máximo nivel o que un medicamento no pierda viabilidad por cortarse una cadena de frío.

Algo que me parece interesante para señalar es cómo Identidad IoT está abordando el desafío de la que podríamos llamar IoT industrial. Generalmente vemos que una empresa de tecnología como la nuestra desarrolla una aplicación que técnicamente es muy buena, muchas veces desconectada de la realidad, digamos de un agricultor. Esa empresa de tecnología, por ejemplo, hace un excelente software de inteligencia para agricultura, se lo da al agricultor y que este vea después que hace con él.

Del otro lado está la posición del agricultor que dice: necesito montar algo de agricultura de precisión, lo hace, pero no con la última tecnología. Y ahí es donde el IoT está siendo tan difícil de sacar adelante, y de realmente hacer herramientas que traigan ese retorno de inversión y esa optimización de los procesos. 

Lo que nosotros en Identidad IoT es juntar a los expertos en la tecnología, que son nuestros desarrolladores, y los expertos en agricultura. Los estamos juntando para que cuando se cree la aplicación, sea hecha de la agricultura para la tecnología, y de la tecnología para la agricultura. Ese es el matrimonio necesario para que el Internet de las Cosas funcione. Si no se unen esas dos cosas, IoT no va a tener el impacto que tiene que tener o aprovechar el potencial que todos creemos que posee, para transformar industrias enteras.
Fun
Nuestra experiencia en la agricultura de precisión nos demuestra que darles a nuestros clientes la data necesaria para tomar decisiones, ni más ni menos, con una tecnología ajustada a sus necesidades sin exageraciones innecesarias, hace que nuestras soluciones sean costo efectivas y por eso más permanentes en el tiempo.

Funcional 
Más conocimiento.

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